7 de enero de 2015

Lluvia de entrevistas: Baltasar Ramis (I)

¡Hola queridos!

Hoy entrevistamos a Baltasar Ramis Cerdà (Muro, 1992), un joven inquieto que optó por trasladarse a Palma a sus dieciocho años para prepararse como actor y estudiar aquello que toda la vida había deseado: teatro. Para ello escogió la Escuela Superior de Arte Dramático de las Islas Baleares (ESADIB) y hacer así, un sueño realidad.

Sin embargo, no todo fue como él hubiera querido y eso hizo replantearse sus estudios teatrales. Por este motivo tuvo que aparcar aquello que siempre había sido su sueño.

Actualmente, Baltasar está cursando cuarto de Trabajo Social en la Universitat de las Islas Baleares (UIB), una carrera que le ha aportado mucho pero que, después de terminarla,no descarta retomar sus estudios escénicos.
1. ¿Qué hay que hacer o qué pruebas hay que pasar para ingresar en la Escuela Superior de Arte Dramático (ESADIB)?

El acceso a la Escuela Superior de Arte Dramático de las Islas Baleares (ESADIB), muy parecido al formato que utilizan otras escuelas superiores de prestigio en España, exige realizar una prueba de acceso, que se estructura en dos partes. En la primera de ellas, los aspirantes son evaluados de forma escrita, habiendo leído previamente una serie de libros pertenecientes a diversos subgéneros teatrales. Recuerdo que cada una de las obras se contextualizaba en un movimiento literario diferente y los estilos y la temática eran muy variados. Para poner algún ejemplo de ello, podría citar la comedia Sueño de una noche de verano de William Shakespeare o el realismo ruso de Chejov en Las tres hermanas.

En cuanto a la parte práctica, posterior a la prueba teórica, puede subdividirse en tres secciones: la primera de ellas, en las que al aspirante se le evalúa su dicción y sus dotes musicales cantando una canción; una segunda en la que el potencial actor interpreta dos monólogos (uno elegido por la propia escuela y el otro escogido por sí mismo) y una última prueba de expresión corporal.

La nota final será el resultado de la media entre la parte teórica y la práctica. Hay que señalar un aspecto importante.: no todos aquellos aspirantes que aprueban ambas partes son elegidos, sino que tan solo aquellos 24 con la mejor puntuación entran en la escuela. 2.¿Qué le movió a estudiar esta carrera?

La verdad es que de pequeño siempre me ha gustado el mundo de la interpretación. En mi etapa de educación primaria participé en varias obras de teatro del colegio y en la mayor parte de ellas me las ingeniaba para tener el papel protagonista. Se ve que me gustaba el "rollo" este de ser el centro de atención. Además, siempre he tenido un gran interés por el teatro musical, ya que desde los ocho años he ido a clases de música y me gusta cantar y bailar.

Por tanto, una vez acabado el bachillerato, pensé que, por mis características y destrezas, el mejor camino sería entrar en una escuela de formación para ser actor. 3. ¿Tuvo que sacrificar algunas cosas? ¿Cuáles?
Estudiar Arte Dramático fue una decisión fácil. Durante la etapa de bachillerato, pasó por mi mente cursar otro tipo de carreras como la de Periodismo o Psicología. Hasta una vez finalizada la selectividad no me planteé realmente entrar en la ESADIB.

Por supuesto que tuve que sacrificar cosas. La mayoría de mis amigos iban a la Universidad y yo era un poco el "raro" del grupo que elegía un camino especialmente arriesgado, no solo por la incertidumbre que conlleva la vida de actor, sino porque a parte de las obras "amateur" en las que había participado en mi pueblo, no había tenido demasiado contacto con lo que era el teatro profesional.

Además, yo soy un chico muy familiar y aferrado a los míos. Por lo tanto, tener que trasladarme a la ciudad, aunque fuese sin moverme de Mallorca, significaba un cambio importante. Entre otras cosas, tuve que dejar la Banda Juvenil de la Escuela de Música de mi pueblo y el Club de Tenis en el que jugaba y me distancié considerablemente de algunos de mis mejores amigos. 4. ¿Tuvo el apoyo de sus familiares y amigos?
En cuanto a mi familia, he de reconocer que Rafael, mi hermano mayor, fue el que más confió y creyó en que esa era la mejor decisión que podía tomar. Decía que entrar en la ESADIB me aportaría una gran madurez y experiencia. Siempre recordaré sus palabras un tanto filosóficas, que decían: " tú eres como yo, muchas cosas y nada en concreto, así que ahora tienes la oportunidad de enseñarle al mundo tu polivalencia”.

En cambio, aunque sobre todo fue al principio, ni mis padres ni mi otro hermano estaban muy seguros. Pensaban que este era un mundo muy impredecible y, evidentemente, preferían que estudiase otra carrera, como Derecho o Psicología. De todos modos, su visión fue cambiando a lo largo de mi estancia en la ESADIB y su ilusión y confianza en mí fue creciendo.

En referencia a mis amigos, he de reconocer que para ellos no creo que fuera una sorpresa mi elección. De hecho, creo que se lo pasaban bien cuando nos reuníamos el fin de semana y les enseñaba mis ejercicios. Les gustaba especialmente cuando hacía el papel de "buitre". Siempre mostraron interés, su apoyo fue constante y la mayoría de ellos me repetía que había hecho bien en escoger este camino. 5. ¿Cómo es estudiar una carrera de Arte Dramático?
Estudiar una carrera artística supone aprender a desarrollar capacidades abstractas que en principio parecen ir más allá de la propia conciencia. Aunque para algunos puede parecer sencillo, el Arte Dramático requiere de una técnica y de un método muy preciso. Tienes que aprender a controlar tu cuerpo y a tener consciencia de tus movimientos. Ya no solo a lo que se refiere a la expresión corporal, también tienes que mejorar tu dicción para que tu discurso sea entendible e incorporar una técnica de la voz. Diríamos que se trata de un conjunto de elementos que interaccionan entre sí para llegar a un todo unitario. 6. ¿Qué aptitudes cree que se necesitan para estudiar esta carrera?
La espontaneidad y la creatividad son fundamentales. El actor necesita de recursos personales y de conexión con el grupo con el que trabaja para sorprender a los demás sorprendiéndose primero a sí mismo. No creo que se tenga que tener una personalidad prototípica para ser actor. Hay gente que es muy extrovertida, pero hay otros que en su vida diaria son más reservados y luego, cuando están encima de un escenario, parece que se transforman. De todos modos, creo que es fundamental, a parte de tener mucha imaginación, ser una persona muy trabajadora y constante. Desde mi punto de vista, es mejor aquel actor imperfecto, disciplinado y “currante” que un actor que solo se centra en trabajar la técnica y descuidar la parte más importante, la más natural... la humana.



... CONTINUARÁ...

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