8 de enero de 2015

Lluvia de entrevistas: Baltasar Ramis (II)


He aquí, para vosotros, la continuación de la entrevista a Baltasar... ¡Disfrutadla!

7. ¿Cómo se distribuían las clases? (Danza, teatro, ...)
Las clases se distribuían en diferentes áreas de trabajo. Por un lado, estaban las asignaturas de interpretación y puesta en escena. En ellas, hacíamos ejercicios en los que incorporábamos las técnicas aprendidas en las asignaturas de voz y de dicción, que era otra área más específica. Después, estaban las clases de música y de canto y también un área dedicada solo a la expresión corporal, con asignaturas como la acrobacia, la danza o la de máscara. 8. ¿Por qué no siguió estudiando esta carrera? ¿Cuáles fueron los motivos que hicieron que dejase el arte dramático?
No creo que fuera un motivo en concreto el que me llevara a tomar la decisión de abandonar los estudios de Arte Dramático. Fueron un cúmulo de circunstancias. Me encontraba de lleno en la etapa de la adolescencia y hasta el momento, siempre había sido un chico muy familiar y ejemplar. Era buen estudiante, deportista y cursaba estudios musicales en el pueblo. Entonces, el trasladarme a la ciudad me vino muy grande. Digamos que me dieron las alas para volar y todavía no estaba preparado para ello. Al encontrarme sin la supervisión de mis padres, la ciudad me supuso la oportunidad de conocer y explorar experiencias que hasta ahora no había probado. Hice nuevas amistades y prefería dedicar mi tiempo libre a hacer otras actividades no relacionadas con la ESADIB. Y, evidentemente, una carrera como esta necesita una dedicación y trabajo constante, ya que las cosas no caen solas del cielo.
Además, he de reconocer mi falta de madurez por lo que se refiere a encarar las correcciones. Estar en la ESADIB supone estar expuesto a constantes críticas y yo con dieciocho años creía que me iba a comer el mundo, de manera que los profesores de la escuela me marcaron bastante en este aspecto y me pusieron los pies en el suelo. Ahora que ya han pasado unos años, comprendo que ellos confiaban más en mí de lo que yo pensaba y en el fondo, me estaban apretando para que fuera un actor más completo y una mejor persona.
9. ¿Qué clases le sorprendieron más a lo largo de sus estudios en la ESADIB?
Claramente la asignatura que más me asombró fue la de máscara. Me pareció muy novedosa e interesante. Eran máscaras de expresión neutra, de forma que por sus características el mensaje dependía de lo que cada actor quería representar con su cuerpo. Si eres capaz de tener una buena calidad en el movimiento, le das un gran poder a la máscara.
Disfruté mucho de ver a mis compañeros. Era capaz de observar diferentes ritmos. Cada actor tenía que representar una misma historia, pero su cuerpo y su forma de interpretarla era totalmente diferente. ¡La verdad que eso sí era arte! 10. Cuéntenos alguna anécdota que recuerde de su paso por la ESADIB.
¡De anécdotas podría contar mil y una! Si tengo que contar una, me quedo con la primera noche de sábado en la que me reuní con mis compañeros en el piso de uno de ellos. Recuerdo que flipé en colores. Eso parecía una macrofiesta. Nos pasamos la noche bebiendo cervezas y haciendo improvisaciones. Empezamos a coger ropa del armario, nos disfrazamos y empezamos a hacer bulla. Uno hacía un monólogo, otros estaban en otra habitación cantando con la música a tope y los demás haciendo danza y acrobacia por el pasillo. Yo, al ser mi primera noche, la verdad es que quedé bastante asustado. El ambiente era muy especial, muy diferente al que había vivido nunca. ¡Ese piso parecía un circo! Todavía me sorprendo al pensar cómo no vino la policía. Se ve que los vecinos ya estaban acostumbrados... Desde ese día, bautizamos nuestras quedadas con el mote de “fiestas dionisíacas”.
11. ¿Cree que en un futuro podría retomar sus estudios dramáticos?
Sí. Aunque dejara los estudios dramáticos en la ESADIB, mi intención ha sido siempre la de seguir formándome en ese ámbito.

12. De los ejercicios o trabajos que presentó, ¿con cuál se quedaría?

Me quedaría con dos. El primero de ellos el que hice juntamente con una compañera en una presentación de la asignatura de expresión corporal. Teníamos que contar una historia a través de los cuerpos y con tan solo una norma establecida: en el momento en el que alguno de los dos mirásemos hacia atrás, nuestros cuerpos tendrían que quedar congelados y la historia finalizaría.
De todos maneras, el ejercicio que más disfruté fue el de interpretar a un animal, asumiendo la esencia de su movimiento y sus características. Yo escogí el buitre negro y me pasé meses teniendo una pose semiflexionada en la asignatura de interpretación. Tuve que mirar diversos vídeos e interiorizar sus movimientos más característicos. Al final de este entrenamiento el profesor nos propuso que representásemos un papel utilizando las características del animal que habíamos escogido e interactuar entre los compañeros. La verdad es que disfrutamos mucho. 13. Imagino que habrá visto algún espectáculo, ¿cuál ha sido el que le ha gustado más? Sí. Ví una gran variedad de obras de todo tipo. Si tengo que elegir, me quedaría con un espectáculo de danza de la compañía de María Antonia Oliver. La flexibilidad y elasticidad que mostraron los actores fue impresionante. La presentación estuvo llena de sorpresas, todo muy dinámico y creativo. Posteriormente, la misma obra la hicieron en un escaparate de una famosa tienda de Palma y parecía otro espectáculo totalmente distinto. Si tuviera que evaluarlo... ¡le pondría un diez!

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